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En este caso, es el hombre quien se
relaja y se acuesta boca arriba, con las piernas levemente
abiertas y flexionadas hacia su pecho. La erección la espera
a ella, que se acomoda en cuclillas amoldándose a la postura
adoptada por él. La mujer se "sienta" literalmente en el
pene de su compañero. Debe hacerlo lentamente. Sus muslos
impulsarán todo el movimiento que necesita esta postura,
donde la penetración se da en sentido arriba-abajo. Sólo
apta para espíritus arriesgados y mentes abiertas, "La
amazona" es la mujer que cabalga a su hombre de la
manera más salvaje y primitiva. |
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Recostado sobre una almohada o
almohadón confortable, el hombre se sienta con las piernas
flexionadas y un poco abiertas. Esta posición permite la
postura que consiste en que ella se siente cómodamente en el
espacio que él forma con su cuerpo. Con la ayuda de sus
manos, el hombre acomoda a su compañera en su erección,
controlando ambos el ritmo y la intensidad de la
penetración. Las piernas de ella se apoyan suavemente en los
hombros del hombre, quien tiene su cabeza atrapada y
envuelta en los muslos de su compañera. El hombre puede
tocar el clítoris de ella al tiempo que la sostiene de la
cintura con fuerza. La dificultad que reside en acercar los
rostros y lo osado de la propuesta, convierten a "La
butaca" en una postura diferente y extremadamente
sensual. |
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La mujer se tiende de costado y el
hombre se ubica en su espalda para penetrarla. Ella estira
una pierna hacia atrás y la enrosca en la cintura de él.
Ideal para hombres dotados y mujeres flexibles, "la
somnolienta" cumple varios anhelos de las mentes
fantasiosas: en primer lugar, que ella esté de espaldas a
él, y al mismo tiempo acceda a su rostro y cuello. Además,
que él tenga cómodo acceso al clítoris y los pechos de su
compañera. La apertura de la pierna posterior de ella para
recibir al pene y el abrazo de esa misma pierna alrededor
del compañero es quizás lo más sexy de esta postura.
Anímate! |
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Esta postura es ideal para los
amantes del sexo más salvaje y primitivo. El hombre, de pie,
toma a la mujer por detrás y la penetra tomándola de la
cintura. Ella, relaja todo su cuerpo conforme la gravedad
hasta apoyar sus manos en el piso. El hombre "sorprende" a
la mujer por detrás y marca la cadencia del coito. Para
ella, el placer se concentra en el ángulo de abertura de la
vagina que, al ser limitado, provoca una sensación de
estrechez muy placentera para muchas mujeres. Para él, la
sensación más poderosa se expande desde el glande, que entra
y sale de la abertura vaginal a su antojo y acaricia el
clítoris en las salidas más audaces. Además, el campo visual
del hombre abarca el ano, los glúteos y la espalda, zonas
altamente erógenas para muchos. La dominación que él ejerce
y la relajación total de ella pueden favorecer el jugueteo
del hombre con el ano de ella: introducir un dedo durante el
coito puede ser enormemente excitante. |
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Si el hombre está dotado de
flexibilidad y resistencia, esta posición tiene una variante
muy atractiva para los amantes del balanceo durante el
coito. En cuclillas, el hombre recibe a la mujer preparado
para quedar realmente extasiado: sus movimientos pueden
imitar los de una hamaca, yendo de atrás para adelante con
los pies bien apoyados en el piso. De otra manera, él puede
quedarse inmóvil y dejar que ella se mueva hasta el final. |
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Esta es una posición de penetración
total, de allí su nombre. Con las piernas elevadas y
abiertas, ella aguarda a que su compañero introduzca el pene
en su vagina para calzar sus piernas en los hombros de él,
que apoyará sus manos para regular el movimiento. A muchas
mujeres puede parecerles complicada, incómoda o dolorosa la
visualización de esta postura, pero vale la pena probarla
porque ofrece la penetración absoluta y un contacto genital
único: los testículos se posan suavemente entre los glúteos
y el clítoris se encuentra presionado por la abertura de las
piernas. La dificultad para besarse y la distancia de los
rostros pueden ser ampliamente excitantes para ambos. |
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